¿Ladrido Incontrolado
por David Appleby

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David Appleby MSc <Mailroom@petbcent.demon.co.uk>, Web: www.petbcent.demon.co.uk
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Traducido por voraus.com -> Corby <corbycan@voraus.zzn.com> .
Original: Barking Mad en http://www.apbc.org.uk
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¿Recibes quejas de los vecinos cuando sales a la calle, o te gustaría escucharte hablar mientras estás al teléfono? ¡No eres el único! El ladrido surge de forma natural, pero muchos ven en él uno de los problemas más difíciles de tratar.

Sabes que los perros pueden comunicarse utilizando diez tipos diferentes de sonidos, que varían desde el gemido hasta el gruñido.

Mediante la variación del tono de esos sonidos, pueden comunicar no menos de 39 significados diferentes. Por ejemplo, un perro puede utilizar un tipo de gruñido si está a la defensiva, y gruñir ligeramente diferente si su intenciones son agresivas. El repertorio completo de la comunicación audible canina es el gruñido, el gañido, el grito, el aullido, el chasquido de dientes, el jadeo como forma de solicitud de juego, y una especie de tos que algunas veces es utilizada en la defensa, o como amenaza. Lo que destaca en la mayoría de los perros es, como no, el ladrido. Los perros ladran por varias razones. La única vez que no ladrarán para comunicarse es cuando estén exhibiendo un comportamiento de sumisión.

Aunque el ladrido es útil y normal como medio de comunicación, en exceso puede ser un incordio para los humanos que viven con el perro y para sus vecinos.

Ladrar para disuadir a la gente de entrar en la propiedad privada está bien por si hay una intromisión ocasional en el camino del jardín, pero si existe una sucesión de gentes cruzando la propiedad y el perro ladra a todos ellos, puede llegar a ser un incordio. Desgraciadamente, los dueños con frecuencia intenta silenciar a su perro gritándole, pero como las habilidades de la comunicación canina no se extienden a la comprensión del idioma humano1, el perro simplemente supone que su dueño está ladrando también y continúa sin inmutarse, incluso intensifica su esfuerzo.

Otros descubren que con ladrar hacen que su dueño les preste luego atención si solo grita ¡Cállate! Al final puede parecer que el perro desarrolla imaginación y ladra a todo y a nada solo para conseguir una respuesta de su dueño.

No obstante, la razón principal por la cual los perros aprenden a ladrar en exceso a toda persona que cruce su territorio es el simple hecho de que la mayoría de esas personas se marchan otra vez. El perro no se da cuenta de que no quieren entrar, piensa que los ha ahuyentado satisfactoriamente.

Los propietarios de perros a menudo se enfrentan con el Departamento de Sanidad y Medio Ambiente2 local porque sus perros ladran incesantemente cuando los dejan solos. Tales perros están intentando llamar a sus dueños para que regresen de nuevo a casa, pero debido a que estos finalmente regresan, el perro piensa que el ladrido fue efectivo, a sí que en la siguiente ocasión ladran incluso con más determinación. La causa de este problema de conducta normalmente radica en la relación demasiado estrecha del perro con sus propietarios cuando estos se encuentran en casa. Esto causa ansiedad cuando se marchan, porque no puede arreglárselas sin ellos.

En su hábitat natural, el antepasado del perro, el lobo, aúlla para permitirle comunicarse y reubicar a su manada. Como versiones permanentemente inmaduras de sus parientes, los perros tienden a ladrar más que a aullar al igual que hacen los lobos adolescentes. Para algunos dueños, no obstante, la conducta vocal de reclamo de compañía no se limita a cuando ellos salen. Sin duda has visitado la casa de un amigo para charlar, encontrando a su perro ahogando la conversación con sus ladridos hasta diez minutos después de que llegases o durante la totalidad de la visita. En un intento por detener el aluvión ensordecedor, tu amigo le hace un placaje de rugby al perro, le dice que se calle o deja caer una mano para acariciarle. Por supuesto, cualquiera de estas estrategias simplemente animará al perro a continuar ladrando tan pronto como sea ignorado de nuevo.

Muchas parejas también tienen que comprobar cuidadosamente donde se encuentra su perro antes de besarse y abrazarse. Si son observados, su muestra de afecto es probable que sea rápidamente interrumpida por un perro aparentemente celoso, a voz en grito. El mismo tipo de ladrido de búsqueda de atención puede surgir si el dueño está hablando por teléfono, mirando la televisión o concentrado conduciendo el coche.

CON CALMA LO HACE
Por ejemplo, si cada vez que tu perro ladra reclamando atención, te levantas y sales de la habitación o te das la vuelta en silencio, finalmente aprenderá que ladrar es contraproducente.

No obstante las demostraciones de conducta vocal más arraigadas pueden necesitar algún método de inhibición, con ayuda especializada de un asesor de conducta, tal como un miembro de la Association of Pet Behaviour Counsellors. y debería ser solicitada a través de tu veterinario.

No recomendaría ningún dispositivo para detener la vocalización sin un intento por encauzar las razones del ruido. Por ejemplo, si un perro tiene tendencia a ladrar reclamando atención, sería duro intentar detener el ladrido sin mostrar a los dueños como el perro los pone a prueba, incluso mas duro llegar a percatarse cuando están preocupados. Prestar atención cuando los dueños deciden perfeccionar la capacidad de su perro para enfrentarse a ser ignorado. Solo cuando se ha logrado esto es hora de pensar en las maneras de detener el ladrido habitual permanente. Para utilizar una analogía, se debe desembragar la transmisión del motor antes de que sea seguro aplicar los frenos.

Aunque parezca mentira, una de las maneras más sencillas de enseñar un perro a no ladrar es enseñarle a ladrar a la orden. Primero encuentra una manera de seducir a tu perro para que ladre. Puedes detectar que ladrará de excitación si sostiene su tazón de comida en el aire, o únicamente puedes necesitar una golosina o un juguete. Atar a tu perro, con toda seguridad también incrementará la frustración y le estimulará a vocalizar. Cuando con un poco de burla amistosa, tu perro ladre, elógialo y repite la palabra ¡"habla"!. Si realizas el ejercicio bastante a menudo, tu perro asociará la palabra "habla" con el acto de ladrar y serás capaz de conseguir que ladre a la orden. El propósito del ejercicio es introducir luego la palabra "calla" o "para" mientras tu perro está ladrando, y darle un juguete o un obsequio en forma de comida. Si el ejercicio se repite bastante a menudo, tu perro asociará la señal de estar callado con el cese del ladrido y la recompensa.

La recompensa es, claro está, la mejor motivación de la conducta, así que es importante elogiar al perro en el momento que hace lo correcto, no después. Esto significa recompensarlo cuando para ladrar, y también cuándo no ladra en una situación donde normalmente lo haría. Cuando su perro esté descansando tranquilamente y le permite charlar con las visitas sin ser molestado, o cuándo sus vecinos lleguen a casa y su perro no ladre, lo puede elogiar y recompensar, lo cual animará a su perro permanecer quieto también la próxima vez.

¡Buena suerte, y ve en paz!