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¿Recibes quejas de los vecinos cuando sales a la calle, o
te gustaría escucharte hablar mientras estás al teléfono?
¡No eres el único! El ladrido surge de forma natural,
pero muchos ven en él uno de los problemas más difíciles
de tratar.
Sabes
que los perros pueden comunicarse utilizando diez tipos diferentes
de sonidos, que varían desde el gemido hasta el gruñido.
Mediante
la variación del tono de esos sonidos, pueden comunicar no
menos de 39 significados diferentes. Por ejemplo, un perro puede
utilizar un tipo de gruñido si está a la defensiva,
y gruñir ligeramente diferente si su intenciones son agresivas.
El repertorio completo de la comunicación audible canina
es el gruñido, el gañido, el grito, el aullido, el
chasquido de dientes, el jadeo como forma de solicitud de juego,
y una especie de tos que algunas veces es utilizada en la defensa,
o como amenaza. Lo que destaca en la mayoría de los perros
es, como no, el ladrido. Los perros ladran por varias razones. La
única vez que no ladrarán para comunicarse es cuando
estén exhibiendo un comportamiento de sumisión.
Aunque
el ladrido es útil y normal como medio de comunicación,
en exceso puede ser un incordio para los humanos que viven con el
perro y para sus vecinos.
Ladrar
para disuadir a la gente de entrar en la propiedad privada está
bien por si hay una intromisión ocasional en el camino del
jardín, pero si existe una sucesión de gentes cruzando
la propiedad y el perro ladra a todos ellos, puede llegar a ser
un incordio. Desgraciadamente, los dueños con frecuencia
intenta silenciar a su perro gritándole, pero como las habilidades
de la comunicación canina no se extienden a la comprensión
del idioma humano1, el perro simplemente supone que su dueño
está ladrando también y continúa sin inmutarse,
incluso intensifica su esfuerzo.
Otros
descubren que con ladrar hacen que su dueño les preste luego
atención si solo grita ¡Cállate! Al final puede
parecer que el perro desarrolla imaginación y ladra a todo
y a nada solo para conseguir una respuesta de su dueño.
No
obstante, la razón principal por la cual los perros aprenden
a ladrar en exceso a toda persona que cruce su territorio es el
simple hecho de que la mayoría de esas personas se marchan
otra vez. El perro no se da cuenta de que no quieren entrar, piensa
que los ha ahuyentado satisfactoriamente.
Los
propietarios de perros a menudo se enfrentan con el Departamento
de Sanidad y Medio Ambiente2 local porque sus perros ladran incesantemente
cuando los dejan solos. Tales perros están intentando llamar
a sus dueños para que regresen de nuevo a casa, pero debido
a que estos finalmente regresan, el perro piensa que el ladrido
fue efectivo, a sí que en la siguiente ocasión ladran
incluso con más determinación. La causa de este problema
de conducta normalmente radica en la relación demasiado estrecha
del perro con sus propietarios cuando estos se encuentran en casa.
Esto causa ansiedad cuando se marchan, porque no puede arreglárselas
sin ellos.
En
su hábitat natural, el antepasado del perro, el lobo, aúlla
para permitirle comunicarse y reubicar a su manada. Como versiones
permanentemente inmaduras de sus parientes, los perros tienden a
ladrar más que a aullar al igual que hacen los lobos adolescentes.
Para algunos dueños, no obstante, la conducta vocal de reclamo
de compañía no se limita a cuando ellos salen. Sin
duda has visitado la casa de un amigo para charlar, encontrando
a su perro ahogando la conversación con sus ladridos hasta
diez minutos después de que llegases o durante la totalidad
de la visita. En un intento por detener el aluvión ensordecedor,
tu amigo le hace un placaje de rugby al perro, le dice que se calle
o deja caer una mano para acariciarle. Por supuesto, cualquiera
de estas estrategias simplemente animará al perro a continuar
ladrando tan pronto como sea ignorado de nuevo.
Muchas
parejas también tienen que comprobar cuidadosamente donde
se encuentra su perro antes de besarse y abrazarse. Si son observados,
su muestra de afecto es probable que sea rápidamente interrumpida
por un perro aparentemente celoso, a voz en grito. El mismo tipo
de ladrido de búsqueda de atención puede surgir si
el dueño está hablando por teléfono, mirando
la televisión o concentrado conduciendo el coche.
CON
CALMA LO HACE
Por ejemplo, si cada vez que tu perro ladra reclamando atención,
te levantas y sales de la habitación o te das la vuelta en
silencio, finalmente aprenderá que ladrar es contraproducente.
No
obstante las demostraciones de conducta vocal más arraigadas
pueden necesitar algún método de inhibición,
con ayuda especializada de un asesor de conducta, tal como un miembro
de la Association of Pet Behaviour Counsellors. y debería
ser solicitada a través de tu veterinario.
No
recomendaría ningún dispositivo para detener la vocalización
sin un intento por encauzar las razones del ruido. Por ejemplo,
si un perro tiene tendencia a ladrar reclamando atención,
sería duro intentar detener el ladrido sin mostrar a los
dueños como el perro los pone a prueba, incluso mas duro
llegar a percatarse cuando están preocupados. Prestar atención
cuando los dueños deciden perfeccionar la capacidad de su
perro para enfrentarse a ser ignorado. Solo cuando se ha logrado
esto es hora de pensar en las maneras de detener el ladrido habitual
permanente. Para utilizar una analogía, se debe desembragar
la transmisión del motor antes de que sea seguro aplicar
los frenos.
Aunque
parezca mentira, una de las maneras más sencillas de enseñar
un perro a no ladrar es enseñarle a ladrar a la orden. Primero
encuentra una manera de seducir a tu perro para que ladre. Puedes
detectar que ladrará de excitación si sostiene su
tazón de comida en el aire, o únicamente puedes necesitar
una golosina o un juguete. Atar a tu perro, con toda seguridad también
incrementará la frustración y le estimulará
a vocalizar. Cuando con un poco de burla amistosa, tu perro ladre,
elógialo y repite la palabra ¡"habla"!. Si
realizas el ejercicio bastante a menudo, tu perro asociará
la palabra "habla" con el acto de ladrar y serás
capaz de conseguir que ladre a la orden. El propósito del
ejercicio es introducir luego la palabra "calla" o "para"
mientras tu perro está ladrando, y darle un juguete o un
obsequio en forma de comida. Si el ejercicio se repite bastante
a menudo, tu perro asociará la señal de estar callado
con el cese del ladrido y la recompensa.
La
recompensa es, claro está, la mejor motivación de
la conducta, así que es importante elogiar al perro en el
momento que hace lo correcto, no después. Esto significa
recompensarlo cuando para ladrar, y también cuándo
no ladra en una situación donde normalmente lo haría.
Cuando su perro esté descansando tranquilamente y le permite
charlar con las visitas sin ser molestado, o cuándo sus vecinos
lleguen a casa y su perro no ladre, lo puede elogiar y recompensar,
lo cual animará a su perro permanecer quieto también
la próxima vez.
¡Buena
suerte, y ve en paz!
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